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Sida y sociedad

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Los prejuicios, el estigma del VIH y la discriminación están presentes en todas las sociedades del mundo desde que se conoció hace 30 años el sida, que ya ha ocasionado la muerte de 25 millones de personas en todo el mundo. El estigma del VIH va unido a los prejuicios y el rechazo social de los comportamientos que facilitan la transmisión del virus, más que al aspecto físico.

Todos los tabúes sobre la sexualidad alimentan el estigma del VIH, la incomprensión de las adicciones y los prejuicios hacia las personas que se inyectan drogas también son caldo de cultivo para el estigma del VIH. Aunque desde el primer momento va destruyendo las defensas, el VIH pasa años sin presentar ninguna manifestación física, pero los prejuicios y el rechazo se ponen en marcha solo con saber que la persona tiene VIH, incluso si su apariencia es saludable. Hoy la medicina tiene medios para hacerle frente al VIH, igual que a la diabetes.

Existen medicamentos que aunque no curan, dan calidad de vida a las personas que viven con la infección del VIH. En el campo de la prevención existen medidas para reducir su transmisión a través del parto, el embarazo y la lactancia; también se puede prevenir la transmisión sexual y entre usuarios de drogas, inyectables y no inyectables. Sin embargo, los cambios de la sociedad son más modestos que los avances en el campo de la biología y la medicina.

El estigma impide que las personas que más lo necesitan tengan acceso a los servicios de salud; la discriminación, por pobreza, género, orientación sexual, impide que los avances de la medicina reduzcan el número de nuevas infecciones. Los recortes de presupuesto y la pobreza dejan sin su tratamiento a muchas personas que lo necesitan. El fin de la epidemia del VIH no depende solo del sector de la salud. En el caso de la tuberculosis, desde 1906 se cuenta con la vacuna y desde 1944, con la cura; sin embargo, a escala mundial todavía es la segunda causa de muerte, después del VIH, entre las enfermedades transmisibles.

El sector de la salud no puede resolver todos los desafíos del VIH. Para reducir el estigma y la discriminación, lograr que ningún bebé nazca con VIH, que reciban tratamiento y se mantengan saludables las personas que viven con VIH y que no se produzcan nuevas infecciones, tienen que unir sus esfuerzos todos los sectores sociales, el Estado, la empresa privada y las organizaciones de sociedad civil, junto a las personas directamente afectadas por el VIH. Johanna Ostrander, directora ejecutiva. Fundación Nimehuatzin.

Fuente: Periodico Hoy

 

 

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